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NEPTUNO EN ARIES 2025-2039

  • 25 ene
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 27 ene




¿Quién es Neptuno?


Neptuno es el planeta que representa lo invisible, lo sutil y lo que va más allá de la realidad concreta. En astrología, está asociado a la espiritualidad, la intuición, la sensibilidad, la inspiración y la disolución de los límites del ego. Su energía nos conecta con dimensiones más amplias de la conciencia donde no podemos aplicar la lógica.


Neptuno también rige la forma en que percibimos la realidad. Puede ampliar la empatía, la imaginación y la capacidad de soñar, pero también generar confusión, idealización o evasión cuando no hay claridad. Por eso, este planeta está vinculado tanto a los despertares espirituales como a las ilusiones y los engaños.



Neptuno cierra su ciclo en Piscis


El año 2026 comenzó con Neptuno transitando los últimos grados en Piscis, cerrando un ciclo que se inició en 2011. El 26 de enero de 2026, Neptuno ingresa definitivamente en Aries, donde permanecerá hasta el año 2038, después de estar por unos meses en 2025.


Durante su paso por Piscis, su signo regente, Neptuno trajo una gran expansión de la conciencia: mayor sensibilidad, compasión e intuición. Al mismo tiempo, también nos puso más alerta sobre la confusión colectiva respecto a qué es real y qué es ilusión, imaginación o miedo.


En estos años, muchas personas escucharon un llamado espiritual silencioso e interno. Sin embargo, muchas más se refugiaron en el mundo virtual: las redes sociales, las series y los videojuegos, como una forma de evasión, escapando de la realidad.



Neptuno inicia un nuevo ciclo en Aries


Aries representa el primer impulso del alma al encarnarse. Es la chispa inicial de la conciencia, el momento en que el espíritu dice “yo soy” y se reconoce como una fuerza viva dispuesta a experimentarse en el mundo. Su energía lo lleva a actuar desde el impulso y el deseo inmediato. Es un signo que se mueve por lo que quiere en el momento, sin detenerse demasiado a pensar en el contexto general. Su energía es afirmarse, avanzar y hacer.


Neptuno, en cambio, no se enfoca en el yo individual, sino en algo más grande. Su función es disolver el ego, abrirnos a la sensibilidad y recordarnos que formamos parte de un todo. Por eso, cuando Neptuno entra en Aries, estas dos energías pueden entrar en tensión: el impulso personal choca con la necesidad de entrega y confianza.


Con Neptuno en Aries, la energía cambia de manera radical. Aries es el guerrero y el pionero del zodíaco, y su impulso transforma la forma en que vivimos la espiritualidad. Este tránsito ocurre aproximadamente cada 165 años, lo que significa que ninguna generación viva ha experimentado antes esta energía. Estamos entrando en un territorio espiritual completamente nuevo.


Este tránsito marca una etapa en la que los sueños y las visiones necesitan traducirse en acciones concretas. Ya no basta con imaginar cambios: se nos pide actuar de manera coherente con lo que sentimos y creemos. Las emociones dejan de permanecer en el plano interno y comienzan a expresarse como impulsos, movimientos e iniciativas.

 

Aries canaliza lo que siente a través de la acción directa, la decisión y la necesidad de cambio. Por eso, Neptuno en Aries nos invita a unir intuición y fuerza interior, dando lugar a una nueva figura: el guerrero espiritual. No alguien que lucha contra el mundo, sino quien se atreve a sostener su verdad frente al mundo.

 

El verdadero desafío de este tránsito no es externo, sino interno: aprender a actuar sin perder el centro, defender lo esencial sin reaccionar de forma impulsiva y transformar la intensidad emocional en claridad y dirección.

 

También, Neptuno en Aries nos confronta con el uso consciente del fuego interior. Las emociones se intensifican y buscan salida. Y así lo que sentimos ya no puede ser ignorado ni reprimido, se transforma en una fuerza que nos empuja a actuar, a iniciar, a defender y a crear.

 

La inspiración, la motivación y la pasión se intensifican, pero la verdadera transformación ocurre cuando aprendemos a canalizar esa energía de manera consciente y constructiva.

 

 

La vibración baja de Neptuno en Aries

 

Este tránsito también trae desafíos importantes:

·       Impulsividad sin claridad: Puede surgir una fuerte necesidad de actuar sin comprender del todo las motivaciones o el propósito, llevando a decisiones rápidas.

 

·       Confusión sobre la identidad personal:

Neptuno diluye el sentido del YO y, en Aries, esto puede generar inseguridad o una afirmación exagerada de la identidad, el ego.

 

·       Idealización de la acción y del valor: Existe el riesgo de glorificar la valentía o el liderazgo sin revisar si se basan en valores reales o en ilusiones.

 

·       Rabia y reacciones desmedidas:

Las emociones intensas pueden expresarse como enojo o confrontación si no hay conciencia.

 

·       Fanatismo o luchas mal orientadas:

Se puede creer que se actúa por una causa superior sin cuestionar las motivaciones internas.

 

·       Pérdida de discernimiento:

La dificultad para distinguir entre intuición o impulso que lleva a actuar desde la confusión.



Alinear voluntad personal y propósito mayor  


Aries actúa desde el impulso y el deseo inmediato, afirmándose a través de la acción. Neptuno, en cambio, nos recuerda que formamos parte de algo más grande. Este tránsito nos invita a escuchar la intuición antes de actuar y a preguntarnos si lo que queremos está en sintonía con lo que la vida nos está pidiendo.


Aquí, la clave es la coherencia: alinear lo que sentimos, lo que creemos y lo que hacemos. Es tiempo de que la voz interior se convierta en acción externa y de que nuestra visión personal se exprese desde una conexión sólida con algo más grande que nosotros.

 


Aprender a través de la experiencia


En las primeras etapas de Neptuno en Aries, es natural que no tengamos total claridad hacia dónde nos llevan nuestros impulsos y deseos. Algo nuevo comienza a moverse, pero todavía se está formando.


Pueden surgir llamados a la acción sin un rumbo definido. Este período nos invita a hacer una pausa para distinguir qué deseos nacen de una inspiración propia y cuáles provienen de la ilusión o de la urgencia del ego.


Neptuno en Aries nos recuerda que la claridad no siempre llega antes de actuar; muchas veces surge a través de la experiencia. Aprendemos mediante el ensayo y error, ajustando el rumbo cuando es necesario. La evolución espiritual aquí no es pasiva, sino participativa.

 

Este es un tiempo para aprender a movernos con decisión sin perder sensibilidad, a sostener nuestros sueños con responsabilidad y a permitir que la acción se convierta en una expresión viva de nuestra fe.

 

El llamado del Guerrero Espiritual

 

En conclusión, el 26 de enero de 2026 es una invitación cósmica significativa, es una llamada del universo mismo para que despiertes a tu guerrero espiritual, ese aspecto de ti que ha estado dormido quizás durante toda tu vida, esperando este momento exacto para emerger.

 

Es tiempo de caminar tu verdad no solo en privado sino públicamente,

no solo en teoría sino en práctica, no solo cuando es fácil sino especialmente cuando requiere valentía.

 

La astrología, en su sabiduría ancestral, nos ofrece una guía, un mapa del terreno cósmico que estamos atravesando. Pero nunca olvides que tú eres el viajero, no el mapa. Tienes libre albedrío absoluto para trabajar conscientemente con estas energías monumentales y crear tu mejor versión, o para ignorarlas y dejar que te arrastren sin dirección.

 

Este ciclo de trece años que comienza ahora no es algo que simplemente te sucederá mientras observas pasivamente. Es algo que co-crearás con el universo,

¿estás dispuesto hacerlo? La elección, como siempre, es TUYA.

 

 Tania✨

1 comentario


Invitado
25 ene

Muy bueno, perooooo debo leerlo más de una vez

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